1. ¿Dónde vas a pedalear?
Piensa en el terreno que realmente usarás: ciudad, carretera, caminos compactos o una mezcla. Una bicicleta especializada puede rendir mejor, pero una híbrida puede ser más útil si tus recorridos cambian.
2. ¿Qué postura te resulta cómoda?
La misma bicicleta no se siente igual para todas las personas. La altura del manillar, la longitud del cuadro y el ajuste del sillín influyen más que una cifra aislada.
3. ¿Qué mantenimiento aceptarás?
Todos los componentes necesitan revisión. Comprueba la disponibilidad de repuestos, el coste de una puesta a punto y si tienes un taller cercano.
4. ¿Qué presupuesto es realista?
Incluye casco, luces, candado, guardabarros y un primer ajuste. En una bicicleta eléctrica añade la garantía de la batería y el coste de sustitución a largo plazo.
5. ¿Puedes probarla o devolverla?
Antes de pagar, revisa la política de cambios, la compatibilidad de la talla y quién asume el transporte en una devolución.